DOMINGO EN CASA

Los domingos son días extraños.
¿Te ha pasado de tener durante toda la semana algo dando vueltas en tu cabeza y cuando estás a punto de tirar la toalla, llega el domingo? El día menos valorado de la semana es justo el que te enfrenta con tu yo menos querido: el que lo cuestiona todo.
Los momentos de mayor inspiración suelen ser los que vienen de la mano de sentimientos que de una o de otra manera están estrechamente ligados con el abandono, la soledad, el amor no correspondido, el dolor por la ausencia de ese amor que creímos nos pertenecía y alguno que otro más.
Mientras preparas el café, tu mente juega su primera ficha y lentamente desliza ¿por qué nunca nos es suficiente? ¿en qué se basará la no elección de una pareja, cuando nos están ofreciendo algo incondicional? ¿por qué no nos deja de querer alguien que ya no amamos?
Será que hay un amor de conveniencia que no valoramos, ese que sabemos que es el que necesitamos y, pese a eso, no lo reconocemos solo por el hecho de que estamos bien seguros de él; y hay un amor ciego, neurótico que nos arrastra como la peor de las adicciones, en el que todo se disculpa a pesar de que racionalmente sabemos que su daño se acumulará en nosotros al igual que los minerales tóxicos. Te deseo que no dejes de vivir lo que aquí llamo un amor de conveniencia porque te pase desapercibido mientras te encuentras abducid@ por un amor que te cuentas que te hace tocar la luna mientras realmente lo que tocas es el fondo del cubo de basura.

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